martes, 18 de mayo de 2010

Darkness~




Es cierto que todas las personas tenemos derecho de amar. Unos decidimos amar con toda el alma, corriendo el riesgo a que nos lastimen, otras deciden amar con reservas, cuidandose a si mismos y otros de plano, deciden no amar por miedo. Miedo a que les destruyan el corazón y les mutilen el alma. Aunque en parte tienen razon...Si no nos arriesgamos, jamas tendremos la oportunidad de conocer ese hermoso sentimiento que la gente llama como amor.


"Amar no es lo que queremos sentir, si no l0 que sentimos sin querer" Nosotros no podemos controlar lo que decide nuestro corazón. Si el decide amar una persona, eso es. No podemos hacer nada al respecto, porque la decision esta tomada. De nada sirve negarlo, a fin de cuentas...a la unica persona que engañamos o decimos engañar, es a nosotros mismos. Aun asi, podemos ocultarlo...no demostrarlo, porque a fin de cuentas, si decides mostrar tus sentimientos, quedas totalmente expuesta a que los demas puedan hacerte daño.


A veces, la gente no se da cuenta del daño que nos hace algo, o es mas...esa persona no se da cuenta lo importante que es para nosotros, y como una palabra de él o ella, es suficiente para iluminarnos el día o simplemente, sumergirnos en un profundo abismo del cual es muy dificil volver a salir. O quiza, hay personas tan malas que a fin de cuentas, les importa muy poco lo que sientes y se la viven haciendote daño, de mil maneras...y lo peor, es que estamos tan enamorados de esa persona, que seguimos ahí, a pesar de todo el daño que nos hace. Pero, el amor nos hace idiotas...y masoquistas, justo como me hizo a mi.

He vivido tanto tiempo en la sombra de su amor, que apenas y recuerdo como es la brillante luz del sol. Es como si tuviera una venda sobre mis ojos, y cada vez que estoy a punto de quitarmela, el sostiene mis manos, me murmura un par de palabras en el oido y hace que desista de intentarlo. Y lo peor es que se lo permito, permito que me manipule y me dejo cegar...porqe lo amo tanto que he perdido mi fuerza de voluntad a su lado...pareciera que estoy a su merced, a sus deseos...y simplemente, no me puedo safar de aquellas ataduras que me retienen a su lado.


Se que él disfruta mi dolor, si no...¿Por qué a pesar de que lo amo, se la vive haciendome sufrir día con día? Cada lágrima que derramo por el, el la disfruta, el ver como destrozo a una chica que solía tener seguridad en si misma, como ahora, él la moldeo y la formo para crear a una chica de dos rostros, una perra despiadada y sin sentimientos o una chiquilla fragil incapaz de saber quien es, una chica que al parecer...se perdio a si misma. Es así lo que me hizo..me destrozo y me dejo sola, y aun asi...restriega ese hecho en mi rostro.


El sentimiento de soledad que me embarga es total. Camino a obscuras sobre un camino difuso e irregular, sin mucha ayuda mas que un par de manos que se extienden hacia mi, y que durante ratos muy dificiles, tomo para que me guien en mi camino...pero eso no es suficiente. Hay partes del camino que he de caminar sola...tropiezos que tengo...tropiezos donde esas manos que me sostienen, no pueden ayudarme. La soledad es absorvente....y termina destruyendote por dentro.


¿Hasta cuando tendre que caminar con la venda sobre mis ojos? Se muy bien que...aunque el camino sea dificil, el final...la meta siempre hace que valga la pena...pero, es muy duro. Mientras caminas con los ojos cerrados por un tramo irregular...puedes tropezar mas de una vez...y quiza haya alguien que nos ayude a levantar...pero no siempre estan ahi. Ahi tropiezos en los que nosotros debemos decidir si levantarnos o simplemente rendirnos, pero ¿Cuál es la opción correcta?¿Seguir luchando o simplemente tirar la toalla?¿Soportar mas dolor para llegar a la meta, o quedarnos a la mitad del camino? Esa respuesta...aun no la se. Pero espero descubrirla pronto....mientras tanto, continuemos el camino hacia el final...porque "Mientras mas obscuro este...es que ya va a amanecer" y si mi noche esta obscura...pronto brillara el sol...solo espero...que sea así.

Revelaciones~



Me deslicé por la pared hasta quedar sentada en el suelo. Rodeé mis piernas con mis brazos, en un intento de evitar que aquel sentimiento pueda romperme y escondo el rostro entre mis rodillas. Las lágrimas fluyen sin que yo pueda evitarlo. Cuando era una niña, mi madre decía que el amor era lo más maravilloso que me podía pasar. Que cuando encontrara a aquella persona especial, mi vida se llenaría de color y sería feliz, pues estaría completa.

-¿Quién es esa persona? ¿Cuándo llegará?- le preguntaba ilusionada, con los ojos brillándome de la emoción, pero ella solo me sonreía, se daba la vuelta y se iba, siempre sin decirme quien era esa persona. Al pasar el tiempo, me di cuenta de que quizá esa persona…no existía.

O bueno, eso creía, hasta que le conocí. Aquel día que decidí asistir a la clase de Arte, una clase a la que nunca le había encontrado interés alguno. Si tan solo hubiera seguido de largo…no me encontraría en este profundo abismo que yo misma había cavado y en el cual había tropezado.

No lo vi en aquella enorme muchedumbre, sin embargo, al salir…choqué con él. Cabello negro y ojos cafés, hermosos…en los cuales me perdí rápidamente. Había caído enamorada de alguien que no conocía, alguien que creí que era el indicado…alguien que solo me había lastimado.

-¿Por qué hay gente que solo vive del dolor ajeno? Si lo amo, ¿Por qué el no me ama y solo me lastima? No es justo- me dije entre lamentos. Estaba sola, sola y deprimida, porque el se había ido y no iba a regresar…nunca.

Mis sollozos aumentaron al darme cuenta de aquella revelación. No iba a volver. Me abrace nuevamente, con mucha mas fuerza. Sentía un agujero en mi pecho, como si me hubiesen sacado todo y me hubiera dejado desangrada, abandonada. Porque así me había dejado…abandonada.

-Mere, Mere…-
me llamó una dulce voz, la cual se acercaba a mí. No alcé la vista, estaba muy cansada. De llorar, de amar, de esperar…de vivir
-Déjame, Jane…Quiero estar sola- murmuré entre sollozos, sin embargo ella no se fue.
-Por favor, Mere…no te puedes quedar sola- me dijo suavemente. ¿Qué no me entendía?

Alcé la mirada, y la clave en aquellos ojos negros que me observaban. No quería que nadie estuviera cerca de mí. No arrastraría a nadie en aquel hoyo de miseria en el que yo misma me encontraba.
-¡Dejadme ya, Jane! ¡No quiero saber nada de nadie! Dejadme sola- le grité fuera de mis casillas, pero era necesario, ella no merecía estarse preocupando por mí. Me lanzó una mirada triste y de compasión antes de darse la vuelta y salir de mí recamara.

Estaba encerrada, entre aquellas cuatro paredes. Enterré mi rostro en una almohada y grité. Era una completa agonía, una amarga agonía. No era justo…yo estaba aquí, derramando lágrimas por su amor, cuando el estaba muy feliz, con aquella chica rubia…por la cual me había dejado.

La puerta se abrió nuevamente, y yo alcé la vista, dispuesta a gritarle a quien fuese, pero mis ojos cafés se toparon con los suyos y perdí el habla. Él camino hacía mí y se sentó a mi lado. Antes de que pudiera replicar, me rodeó con sus brazos.
-Llora pequeña, llora y saca todo lo que llevas dentro…Llora hoy y mañana empieza de nuevo- me dijo al oído y eso fue todo lo que necesite para que las lágrimas salieran a borbotones de mis ojos. Él espero pacientemente, hasta que saqué todo el dolor que llevaba dentro. Acariciaba mi cabello y mi espalda, mientras yo lloraba aferrada a su camisa, enterrando el rostro en su pecho.

Cuando terminé el se limitó a limpiar el resto de las lágrimas que habían quedado en mis ojos. Me bastó una mirada a su alma para entender lo que en verdad, nunca había querido ver. Tomé su rostro entre mis manos, y el me miró vacilante. Sin saber muy bien que hacía mis labios buscaron los suyos. Los posé suavemente sobre sus labios, temerosa a su rechazo…un rechazo que nunca llegó. Sus brazos se entornaron a mi cintura y respondió a mi muestra de afecto. En ese momento la verdad cayó sobre mí.

Él me quería…no como la persona que me había lastimado. Anthony me quería, a mí…a Meredith. A la obscura, infantil y extraña Meredith. Me amaba…y yo tambien le amaba. Aunque nunca me hubiese dado cuenta…el era algo para mí…el era él. La persona indicada…mi verdadero amor.

Nos separamos y el me miró confundido. Yo solo pude sonreírle débilmente, y apoyar una de mis manos sobre su rostro, acariciando su mejilla antes de pronunciar aquellas palabras que se morían por brotar de mi ser.

-Te amo- fue todo lo que dije antes de que el me besará nuevamente, dando inicio a un amor que había estado escondido dentro de mi ser por tanto tiempo…marcando así el inicio de una nueva vida…el inicio de una nueva Meredith…el inicio de un verdadero amor…que duraría para siempre, porque el me amaba y yo lo amaba…y lo demás, no importaba…solo importaría nuestro amor…solo eso y nada mas.

lunes, 17 de mayo de 2010

Siempre~


Se supone que cuando nosotros nos damos cuenta de que en verdad amamos a alguien, deberíamos ser felices, ¿No es así? Pensamos que encontramos a aquella persona que puede hacernos sentir bien con una sola palabra, protegernos entre sus brazos y hacer que nuestro mundo, tenga luz. Eso se supone que debería causarnos el amor, mas sin embargo…eso solo sucede en dos partes: En los sueños y en los cuentos de hadas, y todos sabemos, que ambos…no existen.


Siempre creí que tendría una oportunidad de amar…y ser amada. Tenía esperanza en eso, en encontrar a aquella persona que me hiciera sentir mujer, que me hiciera sentir…yo misma. Y tanto me sumergí en esa espera…en esa búsqueda…que termine perdiéndome a mi misma. Aunque, debo admitir…que no me perdí así porque si. Simplemente, el dolor que me ocasiono aquella persona, que tanto ame y idolatre, hizo que dejara de creer en mi, que me quedara a la deriva, sola y perdida en aquel enorme laberinto que es mi vida.


Ahora, no se que es peor. El hecho de haberme perdido…o el hecho de que todavía sigo ahí, amándolo con la intensidad del primer día. Camino entre los bosques de dudas, y recorro los senderos de confusión, intentando encontrarlo, ni siquiera me interesa encontrarme a mi, porque…si lo encuentro a el, me voy a encontrar a mi misma, o eso es lo que creo en estos momentos, yo. Lo llamo con la voz en cuello, mientras siento el dolor de que el no este a mi lado, o que ya no puedo verlo. No dejo de gritar, tratando de encontrarlo, pero simplemente…no responde. Se que se ha ido, pero me aferro a su ausencia, con cuerpo y alma, y me duele que no este aquí.


¿Por qué se ha marchado? ¿Por qué? No entiendo, lo quería, y le profesaba un amor intenso, un amor…que jamás profese a nadie antes. Sin embargo, eso no fue suficiente para impedir que se marchase de mi lado. Quise sujetar su mano, mientras el se marchaba, sin permitirle que me dejara, pero no lo logre. ¿Acaso no fui suficiente mujer para el? ¿Suficiente hermosa? Ahora…si no lo fui para el, ¿Cómo voy a volver a serlo para cualquiera? Ya no se si me interesa amar. Solo quisiera que el regresara a mi lado, me sujetara entre sus brazos y me dijera que me ama…solo eso. Pero se que el no va a regresar, y duele….duele demasiado.


¿Cómo voy a poder recuperar todo lo que tenia antes de el? ¿Cómo regresar a mi antigua vida y fingir que todo eso nunca paso, si en verdad, el amor que sentía por el, fue lo que le dio sentido a mi vida…aunque después la haya terminado tan abruptamente? Me siento completamente sola. Se que la gente me rodea, y que hay también, gente que se preocupa por mi, pero eso no quita que me sienta sola…porque el se marchó. Traté de seguirlo, alcanzarlo…y lo único que logre…fue perderme más y más, hasta ya no saber en realidad quien soy.


Su ausencia esta en cualquier lugar que veo…en donde sea. Aun recuerdo aquel pequeño y único gesto que nos unió. La unión de nuestras manos, entrelazándose…pensando que permanecerían así para siempre…que estaríamos juntos pasara lo que pasara…y eso, a fin de cuentas, fue solo una mentira como todo lo demás. Ahora…solo veo su ausencia, la ausencia de sus manos, la ausencia de su cuerpo, la ausencia de su alma…de su amor tan ficticio, solo real en mis más profundos sueños. Ahora, solo puedo verlo de lejos…acompañado de ella, la ladrona de los abrazos, de las caricias que quizá pudieron ser mías. Camino sola por el sendero del dolor…ahí tantas manos que se han tendido hacia mí, intentando ayudar a encontrarme a mi misma de nuevo…pero simplemente no puedo. Solo deseo que su mano sea la que tome la mía y me guié hasta donde me encuentre al fin…un deseo vago y fuerte….un deseo que jamás se cumplirá.


Pero, a fin de cuentas, ¿Qué puedo hacer? Solo llorar. Llorar por aquella perdida tan grande que sufrió mi alma, aquella perdida que mutilo mi ser, aquella perdida…que destrozó mi corazón. Sentarme y llorar por su ausencia, como una niña pequeña. Una niña pequeña, que se ha quedado sola….porque eso es lo que soy ahora. Una chiquilla frágil y rota…estaba rota y nadie iba a recomponerme…solo él podía sanarme, y él…ya no estaba. Solo me quedaba envolverme a mi misma e intentar caerme destrozada…pero no importa ya. Espero y espero…a que regreses…mas yo se muy bien…que no volverás. Y duele….duele vivir, duele siempre sin ti…porque…Te quiero siempre…mi amor.